ZODIAC

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Los 70 están de moda

Cuando se conoció la noticia de que David Fincher iba ser el encargado de plasmar en imágenes la terrorífica historia de Zodiaco - misterioso asesino jamás detenido por la policía; cuyos asesinatos “oficiales” fechados entre 1963-1970 causaron una ola de verdadero pánico en la ciudad de San Francisco- todo el mundo esperaba que la cinta en cuestión fuera una puesta al día de lo ensayado por el propio Fincher en su célebre Se7en (Seven 1996). Para sorpresa de muchos, Zodiac se aleja diametralmente de dicha obra –tanto en el fondo como en la forma- y del grueso de la filmografía del director; que parece haber tejido el film como respuesta estilística a su obra anterior La Habitación del pánico (Panic Room. 2002) tachada –no sin razón- de ejercicio cinematográfico tan manierista como hueco. Si La Habitación del pánico era una realización gratuitamente brillante y enfática que intentaba “animar” un argumento anoréxico; Zodiac es justo todo lo contrario: para sorpresa de todos, Fincher hace gala de una sobriedad y una contención de “estilo” más cercano al cine-reportaje de los 50-60-70, que al de la MTV y de la publicidad, mundo de donde procede el cineasta. Así, Zodiac sería una muestra más de ese movimiento cinematográfico, en ciernes, que está empezando a cuestionar “los modos” el cine comercial de Hollywood, rescatando el fondo y la forma de la última gran época del cine americano con conciencia política; el cine de los 70.
No es casualidad el estreno consecutivo de películas tan comprometidas y espinosas –dentro del cine comercial/industrial- como Munich; Infiltrados; El Buen Pastor; la misma Zodiac y Bug (William Friedkin. 2006). Films ásperos, que vienen a mostrar, implícita o explícitamente, como la paranoia y el miedo , derivados de los atentados del 11 de Septiembre y la presencia de un enemigo sin rostro que permanece oculto “entre nosotros”, han ido calando dentro del inconsciente de los estadounidenses.
¿No es, así, Zodiac más un film sobre la paranoia, la obsesión y el miedo que un thriller al uso?


¿Narración incongruente o heterogénea?

Otro aspecto que asemeja la película de Fincher con las películas de los 70, es una –cierta- ambigüedad ,que jalona todo el relato, y que llega a provocar cierto malestar en el espectador: un guión cuya concatenación de episodios parece querer responder a la idea de la “contradicción”: cada hallazgo policial es inmediatamente desdicho, derrumbado; cada pista que lleva al psicópata se revela finalmente como falsa o legalmente insuficiente; incluso los personajes , en su desesperación y a medida que avanza el film , reniegan de su propia condición pretérita. La dirección de Fincher también apunta por ahí, conjugando una realización heterogénea en algunos aspectos: las asesinatos perpetrados por Zodiac son mostrados como elementos independientes entre sí –sin ninguna semejanza fílmica- o bien directamente escamoteados. Habría que resaltar, en este aspecto, la extraordinaria elipsis con las “visualiza” la resolución del secuestro de una de las –presuntas- víctimas. Un secuestro que, atención, comienza con este prometedor diálogo “Antes de matarte, voy a lanzar a tu bebé por la ventana”.

Al mismo tiempo, las caras que representan al personaje-rol investigador van evolucionando. Se realiza un juego narrativo interesante: los personajes se van contaminando el miedo, la obsesión y la frustración unos a otros. De esta manera, los protagonistas no son más que portadores de las ideas que dan sustrato al film. Aún así no podríamos afirmar que la película sea una narración incongruente –que no ambigua- como es el caso de la interesante Cruising (William Friedkin.1980); más deberíamos hablar de una puesta en escena que recrea una incertidumbre y una obsesión general de la forma más honesta y coherente posible con lo anunciado por el guión. Se trata de filmar dudas y no certezas, de ahí las formas cambiantes/heterogéneas a la hora de filmar los asesinatos y demás.

Zodiac es un film que se preocupa más por la atmósfera que por la acción, que gira más en torno a una idea que alrededor de una historia definida y homogénea. Una idea, que Fincher, ilustra aplicando unas máximas en desuso en el cine de hoy: “Precisión, clarividencia, sobriedad y funcionalidad” (Antonio José Navarro. Dirigido Por. Pg 20.2007), que vienen a denotar la maestría detrás de las cámaras del director de El Club de la lucha, que cada día se refirma más como uno de los pocos cineastas, dentro de Hollywood, con voz propia.

25/06/2007 18:29.

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Autor: Jorge

No veo el referente de los 70. Creo que está mucho más atrás, que se fija en el hacer clásico. Por mi parte, destacaría el montaje (visual pero sobre todo sonoro), el uso de la elipsis, y que toda la película termine por abocar a la búsqueda de una mirada.

Fecha: 03/08/2007 22:55.


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