KEANE

El infierno en directo
Hay películas que simplemente cuentan una historia y de forma, secundaria o inconsciente, muestran una ideología, un pensamiento o una pretensión. Suelen ser películas comerciales, industriales, en las que sus directores (aquellos con mayor sensibilidad) intentan, con gran esfuerzo, insuflar algo de su personalidad, aunque sea con calzador, al producto. Para los verdaderos dueños de la película, es decir, los productores la premisa a cumplir por el realizador es clara: “¡dedícate a cumplir el plan de producción!”. En otras ocasiones la historia es mínima o es sólo una excusa para contar por enésima vez las mismas obsesiones del director-artista. Tal es el caso de las vanguardias, el cine artístico o experimental donde la figura del productor latiguero está mucho menos presente y el relato convencional es, casi exclusivamente, utilizado como excusa para dar rienda suelta a las obsesiones de su director.
Algo parecido es lo que ha hecho Lodge Kerrigan a la hora de contar la historia de Keane, un hombre deshecho emocional y psicológicamente que en algún momento de su relato vital perdió –o creyó perder- a su hija víctima de un secuestro. Para el personaje, cada nuevo día es una repetición de aquel fatídico suceso: Keane deambula por las calles de la ciudad; visita la estación de autobuses donde perdió a la niña por descuido… Se tortura rememorando una y otra vez el hecho, culpabilizándose hasta límites suicidas para su psique. Se trata de un padre que pierde todos los días a su hija, y no puede hacer nada para evitarlo.
Al igual que el personaje principal de Memento (Chris Nolan.2000) o, incluso de Spider (David Croneberg. 2002 ) Keane se busca su propia motivación para seguir viviendo: una vez perdida la razón por la que vivir (la mujer en el caso de Memento, la hija en Keane) el único motivo para seguir respirando es encontrar el motivo de la perdida de su propia razón: perseguir un fantasma. Sin embargo, allí donde Nolan utilizó esa excusa para realizar su ya habitual brillante descripción de una psique obsesiva, Lodge Kerrigan se sirve de esa traumática experiencia para tejer una historia (de tantas) de alienación humana dentro de la ciudad postmoderna, es decir, la descripción de una psique social, de un mundo inhumano, contaminado, ruidoso e irrespirable. Para ello, Kerrigan utiliza la retórica documental (sonido directo, cámara en mano, planos cortos, continuos desenfoques, planos secuencia, película con grano ) para dotar a la película de una –falsa- noción de verosimilitud: aprovechando los escasísimos medios con los que ha contado -500.000 dólares- el director realiza una especie de “home movie” desesperada, llena de lugares y situaciones comunes: una estación de autobuses; un motel barato; una discoteca oscura y frenética; sexo en un baño sórdido, la búsqueda de trabajo (un lugar en el mundo)…Lugares y situaciones que con la utilización “sucia” del sonido, de la iluminación y de los planos (preferencia por el plano corto) dota a la película de una sensación de angustia desenfrenada, de malestar e incomodidad. Es la típica película casera guardada para un verano feliz que, por error, graba el lado oscuro del mundo: el individualismo atroz, el desarraigo, la pérdida del afecto por el otro… en definitiva un súper-8 del infierno en directo.
Pese a lo que parezca demostrar el final del relato, Keane no es –como algunos críticos han dicho- una aventura sobre la redención y la culpa individual como Taxi Driver (Martin Scorsese. 1976) o Hardcore (Paul Schrader.1979), en estos filmes los personajes sufren una violenta catarsis final que les hace liberar sus demonios y, a la vez, expiar sus pecados. A diferencia de Travis Bickle (Taxi Driver) o Jack VanDorn (Hardcore) Keane es incapaz de canalizar su tormenta interior, logrando sólo reproducir la experiencia de manera virtual: logra, por fin, pedir perdón aunque nunca sabremos si logra perdonarse. No hay lugar para el verdadero perdón… Tal vez porque lejos de tratarse de la culpa y remordimiento de un individuo, el film habla de la culpa y remordimiento de toda la sociedad.
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Autor: Jorge
Fecha: 03/08/2007 13:35.




