Zorras y Hienas:Televisión y economía de mercado... antropofagia ético-económica.

He sufrido durante largo tiempo un bloqueo notorio y doloroso: nulas fuerzas para escribir; cuestionamiento constante del valor personal; conciencia dominante... Suerte que tenemos la televisión, esa caja que , al contrario de lo que opinan muchos, tanto nos inspira a los bloggers (no confundir con escritores o periodistas. Nada que ver) para porder vomitar "palabros" sobre el ordenador.
La televisión es la biblia de la nueva religión: el mercado- el ultraliberalismo. Todos los conceptos de la vida humana se ven impregnados -como por envenenamiento- por la leyes del mercado: no hay ética ni moral que quede al margen, todo queda expuesto a la especulación, a la búsqueda del beneficio. Las relaciones sociales, las creencias, el sexo... ya no hay nada que no dependa de la rentabilidad. ¿Amigo, qué me ofreces?; ¿Qué sabes hacer?;¿Cuá es tu ratio de productividad?.
Jesus de Názaret -si es que existió- fue uno de los pocos teorizadores del capital( es decir economista) bondadoso ; su intentó de suplir como motor del capitalismo el beneficio individual por el beneficio de las relaciones humanas fue auténticamente revolucionario. Es obvio que fracasó: ¿Qué sentiría Jesús al ver la cantidad de mierda con la que nos bombardea la televisión?: la trivialización de todo, la basurización... todo queda al álbur de hienas en pos del beneficio: la muerte (asesinatos), la vida, el amor...Se puede hablar de todo sin un ápice de inteligencia, ni respeto, ni sentido común. Hienas trajeadas, los nuevos profetas: profetas de diseño, de alta alcurnia, con enorme credibilidad que venden moralina en preciosos envoltorios.
Por eso la televisión es el ángel de la creatividad y el vómito es casi la panacéa para evitar el bloqueo creativo: el odio, la reacción hacia ciertas cosas que vemos y sentimos. No se puede negar que el liberalismo y su gran difusor (como ya he dicho la tele) van a provocar una gran reacción en el ser humano: todo lo que agrede acaba por ser agredido, es un hecho. La naturaleza de la reacción es dual y equilibrada: así lo dicta la ley natural. En nosotros queda la orientación de esa reacción. Quizá de todo esto nazca una nueva moral. Desconozco cuál será su signo. De momento, todo esto huele a antropofagia...algó un poco más allá de la explotación.
Esta la razón por la que vomité las líneas anteriores:
La agencia Korpa, responsable de la muerte de una reportera
Su nombre era Ana Belén García y era una joven periodista que no hacía tanto se había licenciado en el mismo centro educativo (la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla) que quien suscribe este texto. Encontró la muerte en una carretera entre Sevilla y Córdoba el 20 de enero de 2005 cuando iba a cubrir un acto de los Príncipes de Asturias. Hoy se ha conocido que un juez de Sevilla ha condenado a la agencia para la que trabajaba, Korpa, a pagar a sus padres la mayor indemnización posible por su muerte, casi 90.000 euros, al entender que debe ser considerado un accidente laboral.
Pero la sentencia va más allá. Afirma que la agencia Korpa fue "responsable del accidente de trabajo al no adoptar las medidas preventivas contra la producción del mismo". Es decir, que fueron las lamentables condiciones de trabajo de Belén y su compañera las que provocaron el accidente de tráfico en el que murió. No lo digo yo, lo dice el juez del juzgado de lo Social número 4 de Sevilla.
Seguramente esta noticia no saldrá en ¿Dónde estás corazón?, A tu lado y especialmente en Salsa Rosa, donde una de las dueñas de Korpa, Ángela Portero, da lecciones morales todos los sábados sobre si el comportamiento de la Pantoja, la Zaldívar o la Duquesa de Alba es el correcto. No espero que alguien le dé en su cara en un plató la valoración moral de su comportamiento personal, el de su marido y el de su cuñada Paloma García Pelayo, también directivos de la agencia Korpa.
Tampoco nadie le preguntará por qué se negaron a reconocer la relación laboral con Ana Belén García ni sobre la pobre indemnización que le ofrecieron a sus padres para mantener la boca cerrada. Y es que si alguien quiere pontificar sobre las miserias de la prensa del corazón, no hace falta que consulte manuales sobre deontología. Sólo es necesario algo tan sencillo como revisar contratos y nóminas.
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Autor: Ignatius
Fecha: 01/12/2006 13:03.




