Un paseo por la memoria

20060704135308-imag0305.jpgEl día 18 del pasado mes  acudí, en representación de este pequeño gran periódico, a un acto en el Monte Artxanda en recuerdo de los combatientes del bando republicano en la guerra civil. Era Domingo y, por suerte, el día anterior no había trasnochado así que la odiosa resaca no palpitaba en mis sienes.Era temprano –eso de las 11 de la mañana- pero el sol ya acariciaba la piel con violencia. Hacía un sol de justicia. Cuando llegué a la plaza de donde sale el funicular me sorprendí: había una gran cola. Personas que habitualmente cogían el funicular a la misma hora, preguntaban indignadas a qué se debía esa extensa  retahíla de personas, incluso una señora –la típica curiosa - se dirigió a mí, interrogándome sobre la situación. Le respondí  cortésmente. “Es que hacen un homenaje a los combatientes de la República”, a lo que ella contestó “ay, lo que le hubiera gustado estar a mi marido hoy con ellos”. Luego la señora volvió al banco donde estaban sus amigas para comentar la jugada. Las otras señoras me miraron y se sonrieron señalándome. Tal vez no había perdido mi atractivo.Ya arriba, cuando vi  el ambiente que había empecé a sentirme extrañamente ilusionado, sentimiento  nada cercano a mí.Pronto me apresuré a informarme de qué iba toda esa historia. No hay que olvidar que iba en representación del periódico. La información era lo primero. Un hombre de barba escondido detrás de una bandera tricolor –la republicana- fue mi confidente: Los actos estaban organizados por Aterpe 1936,en recuerdo de los combatientes por la democracia y la libertad, una Asociación fundada a comienzos de 2005 en Portugalete por miembros de ELA-STV, EAJ-PNV, PSOE, UGT, ANV, CCOO, CNT, Fundación “Luís Arrieta” (CNT), Elai-Alai (EA) y Fundación “Sabino Arana” (PNV).La fecha elegida se había hecho coincidir con los encarnizados combates que libraron hace 69 años batallones vascos, asturianos y santanderinos en el monte Artxanda en vísperas de la caída de Bilbao. Por esta razón, ha sido precisamente Artxanda el lugar escogido para erigir la obra conmemorativa del escultor Juanjo Novella: un monumento de acero al carbono de 8 metros de altura, que forma un círculo de 3,5 metros de diámetro y pesa 10 toneladas. Como de costumbre el acto  fue protagonizado por los mejores actores que yo conozco: los políticos, que robaron, con total desvergüenza, el protagonismo a los veteranos excombatientes. Me extrañé que nadie protestara. Tal vez la gente no quiere ya más guerras –me dije-, por eso hacemos como que nos creemos lo que nos dicen.Respecto al monumento, no me parecía más de lo que era: un tocho de acero. Como mi estómago empezaba a canturrear por la falta de alimento, me sumé al aperitivo a base tortilla de patatas con huevina y cacahuetes que había preparado el ayuntamiento. También me tomé un par de cervezas gratis. Por si no lo sabíais, la cerveza en ayunas te vuelve parlanchín. Fue entonces cuando empecé a intercambiar impresiones con asistentes al acto, entre ellos sindicalistas de la CNT, que me invitaron a, cuando acabara el acto, a asistir a un pequeño homenaje que ellos iban a celebrar en su sede. Me parecieron tan simpáticos que acepté. Qué cosas tiene la vida: un reportero descreído seducido por unos sindicalistas…Mientras caminábamos por el Arenal, ya en Bilbao, me atrevía incluso a intercambiar impresiones políticas con mis compañeros de viaje,  excusándome de vez en cuando y alegando escepticismo ante la acción política. Afirmaba ser demasiado escéptico como para creer en sueños y en ángeles de la fortuna.Minutos después, me vi a la puerta del sindicato, hombro con hombro con personas con las que jamás había pensado estar e, incluso, frente a frente a uno de esos actores tan famosos que todo el mundo conoce menos yo, Pepe Viyuela, también de la CNT.Al entrar sólo puede escuchar el silencio: todo el mundo permanecía callado. De pronto, una voz cansada y, a la vez, llena de energía rompió el silencio:“Íbamos apilados en el tren, decenas de personas apelotonadas en un vagón, os podéis imaginar el calor que hacía. Aquello era terrorífico. Luego nos sacaron del vagón, era invierno…los perros vinieron a darnos la bienvenida, nos mordían. Estábamos en Mathausen, en el campo de concentración, hacía un frío terrible. Todo aquello era terrorífico, terrorífico”… Escuchábamos atentamente las palabras del miliciano: casi todo el sindicato –a excepción de algunas personas que habían salido al balcón debido al calor y se pedían cigarros los unos a los otros- permanecía en silencio, intentando escuchar la debilitada  voz del anciano, combatiente en la Guerra  que tanto nos sigue estigmatizando: La Guerra Civil española. Sus palabras retumbaban en la pared como si fueran metralla escupida por bombas. Marcelino Bilbao –así es como se llamaba el combatiente- narraba con todo lujo de detalles lo peor de luchar una guerra: vivir sus consecuencias como perdedor. Marcelino sobrevivió a un campo de concentración Nazi, a diferencia de otros puedo esquivar la muerte de los campos de exterminio.Mientras escuchaba a Marcelino, un extraño sentimiento me embargó, quizá fuera un ataque de conciencia, por sentirme un desmemoriado o, quizá, un cobarde descreído. No lo sé. No voy a decir que tomara conciencia: a estas alturas no a voy a dedicarme a impartir lecciones morales. Eso está pasado de  moda. Pero si logré discernir una cosa: tal vez no estuviera tan mal eso de recordar y recuperar la memoria. Tal vez, ese monumento, ese mole de acero no esté tal mal. Quizá, cuando algún día la mire, me haga recordar a Marcelino.     

 

04/07/2006 13:53.

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gravatar.comAutor: Raquel Santamaría

no es que esté tan mal recuperar la memoria, es necesario recuperar la memoria!!! Nos han contado la historia oficial y está incompleta, ahora nos toca conocer las memorias escondidas para completarla.Hasta entonces no se podrá pasar página; ha pasado ya mucho tiempo, creo que se lo merecen.

Si te interesa lee:
* Valcuende, J.M. y Narotzky, S. (coord.) "Las políticas de la memoria en los sistemas democráticos: Poder, Cultura y Mercado" Congreso de Antropología, Sevilla
* Etxeberria, X. (2006) “Memoria y Víctimas: una perspectiva ético-filosófica” en Gómez Isa, F. (direct.) El derecho a la memoria. Alberdanía SL, Zarautz
*Jelin, E. (2003) State repression and the labours of memory. University of Minesota Press, Contradictions volume 18, Minneapolis.

si te interesa el tema tengo mucha bibliografía, dile a Mabel y le paso una lista.

Fecha: 05/09/2006 12:37.


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