EL CODIGO DA VINCI (Ron Howard.2006)

MUCHO CÓDIGO, POCO DA VINCI
Transcripción Literal
Algunos de los –pocos- que lean esta crítica se escandalizarán al enterarse de que el responsable de esta crítica no ha leído la famosísima novela en cuestión. Argumentarán que sin leer la novela, no es posible calibrar las verdaderas cualidades del film. Eso sería cierto si analizáramos la película de Ron Howard, únicamente como adaptación fílmica de una novela que ha causado sensación, sin embargo aquí nos centraremos únicamente en las cualidades (o defectos) estrictamente cinematográficas del filme. De esta forma puedo asegurar que parto con ventaja respecto a los lectores de la novela, ya que puedo criticar la película ciñéndome a , exclusivamente, lo que vi en pantalla y , he decir, que no fue gran cosa.
Lo primero que me vino a la cabeza mientras veía la película era que el guionista no se había roto mucho la cabeza en el guión ¿Por qué? Primero porque siendo presuntamente una película de “gran suspense”, la película es aburrida (sobre todo en la primera hora) hasta la exasperación ¿La principal causa? Que el suspense en lugar de ser a través de la acción de los personajes y de su movimiento físico, se da a través de una verborrea tan acusada, de unos diálogos tan pesados que no hay ningún tipo de emoción. No hace falta leer el libro pasa saber que han hecho una trascripción literal de la novela. Eso es lo peor que se puede hacer al adaptar un libro, ya que libro y filme pertenecen a naturalezas diferentes: la literatura a la palabra y al intelecto; el cine a la imagen, el movimiento y la emoción. En El Código Da Vinci no hay emoción, ni imaginación tras la cámara ni imágenes significativas: solo personajes descifrando enigmas para un espectador al que consideran un poco lelo y al que hay que explicarle todo palabra por palabra.
¿Qué ocurre cuando un guión nada cinematográfico llega a manos de un director sin demasiada imaginación? El resultado es una pelí en la que parece que cada uno hace la guerra por su parte, el director intentando ilustrar , trasladar a imágenes una historia en la que o no h sabido o no le han dejado innovar (habrán pagado tanto por los derechos de la novela que no han querido cambiar ni una coma) cortando u añadiendo lo que creía pertinente, un músico intentando insuflar dotes de épica a algo que no lo tiene y a un director de fotografía que pretende también dotar de un halo de misterio a algo que no lo tiene, es como intentar dar miedo con una receta de cocina.
Luego está el problema de los intérpretes, que hacen la guerra cada uno por su cuenta, a cada cual más embarullado y equivocado en su interpretación: Tom Hanks, poniendo la misma cara todo el rato, Audrey Tatou, una francesa haciendo de una francesa vista por los americanos; lo mismo se podría decir de Jean Reno. La culpa no es de ellos, sino de una dirección artística inexistente o, por lo menos, incongruente con lo que se pasa.
Akira Kurosawa dijo en una ocasión que de un buen guión se puede hacer una buena peli o… mala, pero que de un mal guión solo puede resultar una mala película. Para muchos, es una opinión discutible, no obstante, define muy bien lo que ha ocurrido con El Código Da Vinci de Ron Howard, como el efecto domino, una vez la primera pieza del guión cae por que está coja, las demás fichas , por mucho esfuerzo y empeño que pongan en seguir de pie, caen irremediablemente al suelo.
Mucho del éxito de la novela –y presumo que de la película- se debe a la polémica que ha provocado al cuestionar ciertos dogmas muy arraigados en la creencia religiosa popular : Habrá quienes se hayan sentido dolidos, por “atentar” contra sus convicciones, otros se habrán entusiasmado por el hecho de proponer una relectura a la historia de Cristo y la inmensa mayoría habrá interpretado la historia de la novela/filme como lo que realmente es, un divertimento, una aventurilla con la que disfrutó Dan Brown al escribirla y con la que tanto nos hemos aburrido al ver la película.
Me temo que la novela es tan chapucera, e inverosímil como esa otra novela que tantos ateos hemos sido obligados a leer y cuyo título, ahora mismo, dios, no me permite recordar.
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Autor: Ignatius
Fecha: 06/06/2006 03:03.
Autor: tatchenko
si tu crítica es más larga que el libro jodido!
un abrazo
alberto
Fecha: 13/06/2006 01:21.




