Los Renegados del diablo: "Matad que nosotros disfrutamos..."
Una segunda parte …diferente Las segundas partes (denominadas despectivamente secuelas) tienen que salvar , a menudo, los prejuicios y el escepticismo con el que el espectador afronta su visión. La comparación con la película original es inevitable , lo que produce, en multitud de ocasiones, verdaderas injusticias respecto en la valoración de dichos filmes.
La industria ha intentado salvar esos prejuicios adoptando en la mayoría de las secuelas el mismo lema de “corregir y aumentar” es decir, una versión “mejorada” de lo mismo; más asesinatos, más puntos de giro inverosímiles, más drama, efectos especiales, etc.
No deja de ser cierto que este esquema de “corregir y aumentar” responde a necesidades comerciales: siempre es rentable repetir una fórmula de éxito.
Sin embargo no deja de ser curiosa la sistemática ambigüedad con la que el espectador afronta la visión de las secuelas; si ante las secuelas-copia se indigna, ante las secuelas que se apartan diametralmente de la primera parte se sienten estafados, desengañados y , sobre todo, desconcertados , por -paradójicamente- no ver la misma película.
Algo así percibí en mis amigos en una charla después de ver “Los Renegados del diablo”, a la que reprochaban no parecerse “en casi nada a la primera”: La casa de los 1.000 cadáveres.
“La Casa de los 1.000 cadáveres” narraba las atrocidades sufridas por dos chicos y dos chicas que habían tenido la mala suerte de ser tan curiosos como para acabar en una casa de tortura habitada por una familia de psicópatas y monstruos ilustremente conocidos. “Los Renegados del diablo” es la continuación de los hechos acontecidos en la primera parte. Si , en el original, los protagonistas - los que nos llevaban a la boca del miedo- eran los cuatro desafortunados jóvenes, en esta secuela -en un ingenioso e interesante cambio de perspectiva, es decir, de mirada”- es la propia famila de psicópatas quien lleva el peso de la narración. Si en la primera parte eran ellos los cazadores, en esta son las presas de un sheriff -que cree ser la personificación del brazo ejecutor de Dios- ávido de venganza por la muerte de su hermano en manos de la familia psicópata.
La primera parte, adaptaba a la gran pantalla toda la iconografía y la carga de imágenes de del teatro del gran guiñol, con todas sus truculencias, sus vísceras y su sadismo compilados hábilmente en una mixtura de terror y humor negrísimo. A pesar de todos estos elementos, de esta acumulación efectista que parecería querer “tapar” un vacío de contenido real, el film “ocultaba” una aguda reflexión de sobre la violencia. Al igual que la Matanza de Texas y , a diferencia de films tan violentos como Dos policias rebeldes II” la divertida violencia se tornaba finalmente en una fuerte sensación de angustia ante lo cargado de las imágenes -en las que se combinaba imágenes en negativo, pastel, grana, con alta diversidad cromática- solo “relajada” por el humor negrísimo que la caracterizaba. Esta segunda parte guarda también una reflexión sobre la violencia pero de una manera menos infantil y cómica y , aunque parezca lo contrario de una manera mucho más perversa: ya no somos simples mirones del horror, ahora Rob Zombie nos hará participes del horror.
Espectador y violencia
En “Funny Games” (Michael Haneke.1997), en un momento de la película, uno de la pareja de psicópatas que se dedicaba a torturar cruel y sádicamente a familias (incluído niños) nos sorprendía -mientras cometía sus atrocidades- mirando directamente a cámara preguntándonos, a nosotros los espectadores, si ya teníamos suficiente o queríamos aún más violencia. Para desgracia del espectador, en ese momento toda la extrema violencia que había visto -y disfrutado- hasta el momento era , en gran parte, responsabilidad suya . Cada acto violento -que habíamos observado cómodamente sintiéndonos indemnes desde nuestra butaca del cine o sofá - se convertía , de repente, en una patada en el estómago del espectador: nos sentíamos culpables por disfrutar de la violencia en el cine, ya no eramos simplemente mirones del horror sino que nos hacía participes de ese horros. Nosotros -más que los personajes- éramos los sádicos, los perversos. Curiosamente , y a pesar de que eambas películas sean radicalmente diferentes (Haneke es europeo y de formación literaria, mientras que Rob Zombie procede del hard-rock y del videoclip ), los Renegados del diablo -como ya he indicado en líneas anteriores- no se aleja en demasía de la reflexiones esgrimidas por Haneke en “Funny Games”, pero ,puesta en escena de una manera más digerible -una película de terror- y más “pervertida”:el espectador tiene que tomar partida, sentirse identificado, (sentir simpatía) entre una familia de psicópatas que cometen actos atroces, inmorales y sumamente crueles o un sheriff inhumano y, por lo menos, igual de degenerado, inmoral y violento. Aquí se presenta el dilema para el espectador, cualquier opción es dolorosa y le hace a uno sentirse responsable y , sobre todo, impotente ante todas las barbaridades que ocurren ante nuestros ojos.
Yo, opté, desde el principio por el sheriff:me sentí lleno de ira y de ansias de venganza.Yo también quería hacer sufrir a esa despreciable familia, Sin embargo ya a mitad de película pensé que había equivocado mi elección. Me sentía mal.
Nada me resolvió optar por la familia: estar acorde con las motivaciones de personas que son capaces de violar, asesinar y todo tipo de actos inimaginables, no es cómodo.
Solo al final de la película logré discernir que no había salida alguna para el espectador, solo sentir rabia e impotencia ante la existencia de ese personaje principal que no se ve en la película pero que se hace notar a lo largo de la película: la violencia, la violencia con la que tanto disfrutamos a veces. Enfermedad común a todos nosotros.
13/02/2006 20:41.
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Autor: Ignatius
Esa enfermedad nos la contagian directores que hacen películas como éstas: una familia de psicópatas (el tema aburre desde el día siguiente de la matanza de los "mansons"), que se ponen a descuartizar a diestro y siniestro por el mero hecho de que son psicópatas. En el cine actual la violencia que muestran este tipo de producciones no tiene una razón. La única justificación que a veces se da es la venganza; para ello antes hay que matar a la mujer/hija/abuela/sobrina/prima del pueblo del protagonista y entonces, ¡hala!, a vengarse que tengo mis motivos. A estos individuos no les interesa una reflexión seria sobre nuestra violencia (así, a bote pronto, "Welcome to Sarajevo" de Winterbottom), o trascender más allá de ella, sirviéndose de ella para denunciarla (véase Peckimpah). Lo único que hacen es vendernos morbo, un morbo que ellos mismos han alimentado (con la inestimable ayuda de la televisión) y del que pretender hacer su medio de vida. Nada de hacernos participes del horror, de ¡ay, qué malos somos!, ni nada por el estilo. Estos tíos son sólo carniceros: casquería por dinero. Pura mierda, vamos.
P.D. Ya me contarás desde cuando son rasgos del gran guiñol la truculencia, las vísceras y el sadismo. Me he debido de perder algo importante...
P.D. Por decirte algo positivo, no sea que no me ajuntes: muy aguda la reflexión de las secuelas. Efectivamente, son peligrosas: si responden a las expextativas son una burda copia y son malas; si intentan alejarse y tomar un rumbo nuevo no responden a las expectativas, por lo que son malas. Touché!
P.D. Ya me contarás desde cuando son rasgos del gran guiñol la truculencia, las vísceras y el sadismo. Me he debido de perder algo importante...
P.D. Por decirte algo positivo, no sea que no me ajuntes: muy aguda la reflexión de las secuelas. Efectivamente, son peligrosas: si responden a las expextativas son una burda copia y son malas; si intentan alejarse y tomar un rumbo nuevo no responden a las expectativas, por lo que son malas. Touché!
Fecha: 16/02/2006 01:26.
Autor: Mikel Raposo
Vamos a ver, Ignatius
¿a qué no has visto la peli?
Y si, el gore deriva de cierto género del gran guiñol. La primera parte adaptaba la iconografía del guiñol al gore sádico.
¿a qué no has visto la peli?
Y si, el gore deriva de cierto género del gran guiñol. La primera parte adaptaba la iconografía del guiñol al gore sádico.
Fecha: 17/02/2006 14:44.




