Estrategias y Marcas del Mundo del periodismo Deportivo

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Seguro que cualquier persona joven se ha asomado alguna vez a un periódico deportivo. Habrá ojeado un poco las páginas en donde hablan de su equipo, las vistosas fotografías y, tal vez, haya intentado leer la contraportada de algún nuevo gurú del deporte realizando una ingeniosísima lectura de la actualidad. Más improbable es que los más jóvenes o las personas con menos intereses en la lectura (o inquietudes o como se quiera decir) hayan accedido con propia voluntad a la páginas de los periódicos de información general y, si acaso, lo hicieran lo más seguro es que sólo visitarán los deportes, deteniéndose solo en los resultados.

“Vale está bien –se podría decir uno- es que muchos de nosotros –los jóvenes- pasamos de la lectura y sólo nos gusta los deportes”. Vale, perfecto, hasta aquí de acuerdo, pero ¿por qué razón nos llama tanto la atención los periódicos deportivos? ¿Por qué si disponemos de un euro sobrante de nuestra escasa paga –y si nos daría la locura de gastarlo en un periódico- lo gastaríamos solo en un periódico deportivo? ¿De verdad leemos los periódicos deportivos? Estas preguntas no tienen una fácil respuesta. Sólo cabe una reflexión, no ya a cerca ce nosotros, pues allá cada uno con sus inquitudes si sus ganas de esforzarse- sino a cerca de los periódicos deportivos ¿Cómo funcionan los periódicos deportivos? ¿Qué estrategias utilizan para llegar/atraer al público? ¿Tienen verdaderos contenidos? ¿En qué ideas básicas se estructuran?

Seguramente si cerramos los ojos y pensamos durante un segundo en los periódicos deportivos lo primero que se venga a la mente, seguramente, no sea algún artículo que nos dejó marcados o algún periodista que nos toque la fibra sensible. ¿Qué es lo que nos viene a la mente? El color, ¡el maldito color!. Creo que dice mucho de las estrategias seguidas para captar el cliente. ¡Vaya chorrada! Podrá gritar alguno. Pero no están chorrada cómo se cree, no olvidemos que tanto el periodismo, como el cine como la publicidad lo que buscan es hacer llegar un mensaje determinado. Cada uno desarrolla unos discursos diferentes pero el fondo es el mismo: Hacer llegar al lector/espectador un mensaje claro y contundente. En el caso de la publicidad es vender el producto, en el caso del periodismo hacer llegar la información/opinión de la mejor forma.

Lo que han hecho los periódicos deportivos (y en gran medida también el cine de Hollywood) es copiar los “modos” de la publicidad para hacer llegar su mensaje, produciendo con esto también una variación del mensaje en sí, que ha pasado de ser VENTA de INFORMACIÓN a VENTA DE “OTRO TIPO DE COSAS”. Es muy curiosos comparar, por ejemplo, el periodismo deportivo con el periodismo rosa, porque trabajan los contenidos de manera idéntica: vendiendo en la forma, fotografías, colorines y grandes titulares expresivos y promoviendo una escala de valores muy estudiada: adulación al personaje, morbo… es decir, sensacionalismo, periodismo amarillista. Y es por eso, y nada más, porque nos gusta lanzarnos a la aventura de leer esos “espectaculares” diarios. No es porque nos gusto o disguste lo que digan sus columnas de opinión, no es porque nos informen sobre la actualidad de nuestro equipo o porque salga la esperadísima entrevista al último jugador de moda. Porque siempre que uno termina de “leer” un periódico deportivo tiene la sensación de no haber leído nada. Porque hay está la clave: No hay contenidos, no hay fondo, lo único que hay es forma; una forma para venderte al jugador, al entrenador y al club y, por encima de todo, para ser un hooligan de ese periódico. ¿Por qué razón venden tanto los programas rosa? ¿Por qué sino es imposible apagar el televisor una vez visto un minuto de Aquí hay tomate?

Porque no nos obligan a pensar, nos divierten y venden bajas pasiones que entroncan con nuestros más bajos instintos. Es eso lo que hacen los periódicos deportivos pero, claro, con los adecuados matices.

Cierto es que hay excepciones que confirman la regla. Podemos encontrar en los diferentes medios periodistas que aún intenten vendernos una opinión serie, reflexiva y repleta de argumentaciones. Yo no me atrevería a decir ninguno – ya que me puedo dejar llevar por mis pasiones y simpatías- pero seguramente vosotros conozcáis a alguno que vende algo más que forofismo barato, y odio o amor según venga al caso.

¿Qué diferencia hay entre cualquier tertulia rosácea y las tertulias de las teles locales sobre el Ath. de Bilbao? Ustedes reflexionen.

05/12/2005 14:37.

Comentarios » Ir a formulario

Autor: Santi

Muy bueno el esfuerzo pero
¡qué mala suerte! no saber escribir.

Inútil

Santi

Fecha: 07/12/2005 17:26.


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