¡Olvídate de mí! ((Eternal sunshine of spotless mind)
No estoy de acuerdo en esa cita tan recordada y manoseada de Truffaut, sí, aquella que decía que "el cine era más importante que la vida", habrá quienes crean que esto es así, que la vida es demasiado lenta, aburrida y anodina como para ser tan emocionante como el cine. Puede ser que gente como Garci y compañía puedan creer que el cine es el alter ego de la vida, la depuración de los tiempos muertos de la realidad, la cúspide de los sentimientos humanos plasmados en celuloide. Sin embargo, para mí, es otra cosa, para mí el cine es el reverso de la vida. Una proyección en imágenes de una mente -la del cineasta, guionista o quien sea- que ha querido jugar a ser Dios, un dios creador y digno de ser adorado. Para el espectador el cine es la constatación de su derrota como ser único. El espectador busca en el cine dignidad, verse durante un escaso lapso de tiempo inmiscuido en lo "ideal", como en sus sueños, donde uno nunca está despistado y esrá contínuamente alerta, viviendo y respiando el mundo a cada minuto.Es solo una opinión más, el cine es como el espejo, que muestra una cosa y luego cada uno hace su interpretación. Todo esto viene a colación del último film de Michel Gondry guionizada por el casi siempre divertido Charlie Kauffman. Estos dos tipos son gente , dentro del panorama hollywoodiense, bastante particular.
El director Michel Gondry procede del mundo de los videoclips y , por raro que parezca, no se dedica como otros publicista a jugar caprichisamente con la fotografía y hacer el montaje más entrecortado posible, en sus dos películas (ambas escritas por Kauffman), Gondry, sabedor de sus limitaciones se dedica básicamente a ilustrar los "originales" textos de su guionista, en ocasiones se permite alguna modernez pero no deja que su puesta en escena se proclame por encima del guión. Gondry es sabedor que entre sus manos tiene una historia que no ha de estropear. Ese cometido lo cumple a rajatabla, de ahí que me parezca por su humildad un bicho raro ¡a saber que hubiera hecho ese hijo de la gran puta de Michael Bay!.Una cosa que de clara, Gondry no me atrae nada pero por lo menos se molesta en que el relato sea comprensible e, incluso, intente aportar ideas para ILUSTRAR el texto.
Charlie Kauffman, cinemtográficamente hablando, es mucho más interesante ( y también particular) que Gondry, es un guionista obsesionado con salirse de la "norma general", de las narraciones confeccionadas y encosertadas que siguen los dictados de Syd Field. De ahí su "Adaptation" en la que intentaba reventar la convencional narrativa Hollywoodiense aunque , tristemente, solo se quede en una divertida parodia.
El caso que nos atañe, Olvídate de mí, es un nuevo esfuerzo por parte de Kauffman de hacer algo relativamente novedoso dentro de un sistema de producción que evita por su propia naturaleza industrio/comercial cualquier tipo de experimentación o neo-vanguardias.
Argumentalmente el film es una nueva vuelta de tuerca del esquema argumental chico conoce a chica-chico pierde a chica-chico recupera chica, solo que aquí partimos de la situación inversa, sumirgiéndonos en las causas por la cuales una pareja se ha visto abocada a romper su relación y , más concretamente, porqué la chica en cuestión se lanza a una clínica "experimental" para que le borren los "malos" recuerdos de la decepción que supuso su último chico, este encarnado perfectamente por el histriónico Jim Carrey.Kauffman compone el personaje de Winslet como si esta fuera un auténtico vendaval emocional, mientras que el personaje de Carrey es un introvertido joven que se esconde sus sentimientos en un diaria. A primera vista, todos nos damos cuenta que la relación entre la pareja tendrá dificíl llegar a esa "estabilidad" a esa quietud de las pareja de bien, pero también observamos lo caprichoso del "sentido" del amor, entendiendo sentido como la extraña química o el temible destino que nos lleva a los humanos a enamorarnos los unos de los otros. Posiblemente, contrariamente de lo que cree mucha gente, ese chispazo inicial, esas horas perdidas en los comienzos de una relación, sean la cúspide del amor de pareja, cuando las mentes de una y otra persona están libres de los problemas triviales de la convivencia, de la materialidad y "esas mente puras con su eterno brillo" (como bien indica la exquisita canción final) solo atienden al calor de la otra persona, a su mirada y a su sonrisa. Es de eso de lo que trata la película exactamente. Poco importante que el personaje de Carrey, enfadado por la decisión de su pareja de borrarle de su mente, adopte la misma estúpida decisión y quiera borrarla, para luego mientras dura el proceso de borrado resistirse a perder los recuerdos con su amada, también pooo nos importará que el médico que lleva a cabo la "operación" haya tenido un affaire con unas de sus enfermeras, y que esta se vuelva a enamorar de el después de haberse sometido a un idéntico proceso de borrado debido a la imposibilidad de la relación. Porque más allá de las piruetas argumentales y narrativas, el film paraece querer tejer una teoría sobre el amor, colocándolo más allá de la memoria, más alla de nuestro cerebro, haciéndolo pasar a una dimensión que está fuera de nuestro alcance y de nuestra comprensión. Kauffman parece querer decir que solo conservando nuestra memoria (cuantas veces hemos dicho después de perder una chica/chico ¡ya le he olvidado!) y aprendiendo de ella podemos ejercer con más libertad y conciencia nuestro derecho a amar y a ser amados. No obstante LO QUE realmente afirma es que en , muchas ocasiones, la estupidez, la soberbia y el miedo nos pueden llevar a perder lo mejor que ha pasado por nuestra vida. Y esos miedos y fobias registrados en nuestra memoria no deben prevalecer sobre nuestras emociones, por que más allá de la memoria, de la cultura , de los prejuicios y de la ciencia está el alma,y ... el amor, el caprichoso amor, que nos hace a los seres humanos enamorarnos los unos de los otros sin saber por qué. Kauffman parece querer decir que, aún con nuestra estupidez, en los tiempos de hoy en día el amor todavía prevalece más allá de amnesias provocadas y de la insoportable soberbia humana.
Por al comienzo comentaba que el cine para mí es lo "ideal", por lo menos así lo presentí cuando vi el final de "Olvídate de Mí". Ojalá lo nuestro hubiera terminado igual-me dije a mí mismo...
18/09/2005 01:06.




