El caso de “eihhh, yo soy un muñeco… la culpa es el de …” es posible que sea el más enigmático y controvertido posador. El ejemplo ilustra un extrañísimo caso con dos personajes que se excusan mediante dos estrategias:Amplia sonrisa y la coincidencia de un pobre que se cruza por detrás. Normalmente son posadores muy profesionales que esconden sus drogadicciones en terceras personas ajenas a su conflicto.



